El amor sano no es egoísmo, primero soy Yo.

Publicado por milavillalta en

 

A lo largo de nuestras vidas tenemos diferentes experiencias y si hay una enseñanza muy marcada en nuestras vidas o que al menos lo fue muy marcada en la mía es el hecho de compartir con los otros, el saber comprender al otro, el saber tomar en cuenta las emociones de los demás.
Recuerdo que muchas veces me mandaban un paquete de galletas y tenía la costumbre de invitar a otros porque me habían enseñado mucho la importancia de compartir, de pronto de mi paquete de galletas de 6 yo solo comía uno.
Pensé durante un tiempo prudencial que compartir era parte obligatoria de la vida y no sabía cómo expresar que los quería pero que no quería comer solo una galleta sino que quería disfrutar más de ellas.
Digamos que este ejemplo se trasladó a otros aspectos de mi vida.
No sabía si era bueno a veces decir NO, si era válido decir no y que los otros resultaran heridos.
Pasé mucho tiempo poniéndome en el lugar de los otros, como se sentirían, quería ser siempre empática.
No me permitía enojarme, no me permitía lastimar adrede a a alguien.
Se imaginan la carga y el peso enorme que tenía encima y lo frustrante que se tornaba en ocasiones mi vida cuando decepcionaba o hacía sentir mal a alguien sin querer.
A veces me tocaba decir no y después sentía culpa, pensaba durante horas o días que era una mala persona por que tal o tal persona se sentían mal por mi culpa.
Por eso mismo pensarían que yo esperaba lo mismo de los demás, la misma compasión, la misma comprensión, las mismas muestras de amor.
Claro , porque se me enseño que si tu das amor recibes amor. Que tenía que ser una niña buena, una chica noble, una chica con mil virtudes.
Digamos que quizá se olvidaron de enseñarme a decidir, a elegir, a ser egoísta al menos una o dos veces en la vida.
Pero no juzgo a mis tutores, como puedes enseñarle a tu hijo, hija, hermana, prima, primo, nieta, sobrina algo que tu no aplicas en tu vida ni conoces.
Por eso es tan importante que los papás se den su tiempo y espacio para si mismos, para pode enseñar a sus hijos que amarse y darse un espacio para uno no es malo, no es ser egoísta, es amarse., tan simple y natural como eso.
26 años señores, 26 años y algo más tratando de tener contentos a todos, tratando de ser siempre la mejor, cuando es imposible ser la mejor para otros, es decir los otros siempre van a querer más precisamente porque estaba dispuesta a darlo.
Quiero contarles y que tengan claro que estos patrones de conducta, estas creencias limitantes vienen arraigadas a nosotros de generación en generación.
Nuestros pensamientos en demasía crean realidades.
¿Qué pasa si tú quieres pensar distinto y te esfuerzas pero todos los días tu mamá, amiga, hermana o persona que comparta más tiempo contigo te repite el mismo disco de que tienes que hacer el bien, que como eres tan egoísta para elegir algo contrario a lo que les conviene como familia, que tu tienes que ayudarla para hacerla feliz?
La respuesta es que todo se va a complicar y a hacer más difícil. A veces es incluso bueno tomar distancia.
ELIGE TU FELICIDAD Y TRANQUILIDAD.
Yo la elijo hoy, tuve que “decepcionar” a muchas personas incluyéndome a mi dándome cuenta que jamás sería la amiga, la enamorada, la hermana o la hija perfecta.
Me di cuenta que no era necesario ser perfecta para merecer ser feliz.
Que mi felicidad también importaba, que también importa cómo me sienta durante el día, que también tengo derecho a enojarme, que a pesar de ser dulce la mayoría del tiempo también podía darme el gusto de decir MIERDA, CARAJO, BASURA Y MIL PALABRAS MÁS DE DESFOGUE.
Que eso no me hacía una mala persona simplemente me devolvía a la vida como lo HUMANA QUE SOY.

Esto me hizo darme cuenta y hacer que MI EGO SE DIERA CUENTA que soy como todos ustedes, que también a veces me acomplejo al mirarme al espejo, que a veces puedo gritar como una loca, que a veces puedo cagarla, que a veces puedo hacer sentir mal a quien más amaba y que aún así me merezco todo el amor del mundo.
Sobre todo me enseño que PRIMERO YO PARA ESTAR BIEN PARA EL RESTO.


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