Las veces que quise ser perfecta

Publicado por milavillalta en

Los que fuimos educados para ser personas perfectas.

Desde niña las comparaciones me hicieron presa de querer ser la mejor en todo, pero entraba en contradicción, una que no entendía., por un lado yo solo quería ser yo, pero por otro lado quería ser la mejor para mi madre y mi familia, para que me vieran más, para que me aplaudieran, para que me validaran.

Es difícil entender todo esto cuando eres niño, pero conforme van pasando los años y te cuestionas tu vida, te das cuenta que tu vida siempre giro en torno al resto.

A querer ser y no llegar a ser, porque tu vida es una contradicción constante, porque no sabes decidir ni elegir.

Entonces te ves conflictuada en la adultez e intentas tapar todo eso con diferentes opciones, pueden ser atracones de comida, buscar realizar actividades que te pongan en peligro, obsesionarte con los videojuegos o alguna actividad que disipe esa ansiedad que llevas dentro, puedes buscar alcohol u otro tipo de drogas, ir de viaje en viaje, de pareja en pareja, obsesionarte de lleno con tu trabajo o ser de esas personas que nunca para de realizar actividades.

El resultado es que nunca te das tiempo para afrontar quien eres, para darte cuenta que siendo adulta no sabes quien ser o a donde ir y que todos se ven beneficiados a la gran persona que eres menos tu, que puedes ser de las que les organiza el cumpleaños a todas, la chica popular o la chica que anda buscando aceptación por todos lados y que termina cumpliendo con todos menos consigo misma.

También puedes ser ese chico que eligió una carrera porque su mamá se la impuso de forma directa o indirecta porque quizá no sabías elegir, que pasaste tus 5 años estudiando y llegando a creer que dicha carrera era para ti, que al pasar el tiempo te das cuenta que no lo era pero lo haces bien, ganas buen dinero y aunque no eres feliz taponeas esa infelicidad yendo a sitios lujosos y viajes esporádicos, idas a discotecas donde te encargas de gastar lo más que puedes.

El estar solo resulta bastante difícil porque tienes espacio para pensar y el pensar te genera cuestionamientos.

Los que fuimos educados para ser perfectos tenemos miedo al fracaso, nos aplastaría, entonces le huimos a los riesgos la mayoría de veces, no terminamos lo que no nos agrada por temor a salir de esa zona de confort, porque es mejor algo conocido que tener que afrontar una situación. ( observar nuestra dinámica familiar)

Los que somos perfeccionistas escondemos detrás un dolor grande al rechazo, una falta de validación.

Las veces que quise ser perfecta, las veces que calle, las veces que silencie mi voz por temor a lo que pensara el resto, las veces que fui comprensiva y oculté mis emociones, las veces que acepte un golpe y no se lo conté a nadie, las veces que dejé que me humillaran, las veces que creí que era normal vivir en una relación que por fuera brillase y por dentro llevara sus problemas ocultos y sin solucionar, todas esas veces quede frente a todos como la persona maravillosa, la más dulce, la que lo podía todo, la que había progresado, la que era puro amor y nada de cólera.

Todas esas veces quede bien con el resto menos conmigo. Me fui infiel.

 

No existe vida perfecta, no existe personas perfectas, lo que existe es ser Humano, atreverse a transitar cada emoción, cuestionarse la vida y perderse en los cuestionamientos, llorar mucho al darte cuenta que ya de adulta la vida y tus elecciones solo dependen de ti, no culpas a tus padres, asumir tu vida, responsabilizarte de ella, dejar de andar en plan de victima, dejar de ser perfecta para aprender a aceptar el rechazo como parte de los procesos de elegirte las veces que sean necesarias para construir tu felicidad con sus aciertos y desaciertos.

Aceptar que muchas personas se iran y que no las hace malas, las hace humanas, aceptar que todo es un ciclo con un inicio y final.

Aceptar la imperfección de la vida y aún así lo hermoso que es transitar esa imperfección, con sus distintas olas, con sus aprendizajes, con sus heridas, con sus alegrías.

Eso es vivir.

 

 

Categorías: Reflexión

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