Validando y respetando sus emociones

Publicado por milavillalta en

                   

¿Te has puesto a pensar cuantas veces no validaste tus propias emociones ?

Cuantas veces sentiste culpa por llorar, cuantas veces sentiste que no estaba bien estar enojada

cuantas veces como mamá te juzgaste por haber explotado con tu hijo, cuantas veces sentiste que te quedaste callada con respecto a lo que sentías o a los miedos que tenías.

Te has puesto a pensar cuantas veces te consideraste una mala madre por sentirte cansada y no cocinar para ellos el almuerzo?

A veces nos sentimos o hemos sentido de esa manera en reiteradas oportunidades, pero pocas veces nos sentamos a contarle a alguien o nos damos tiempo nosotras como mamás o papás de preguntarnos que nos sucede.

Nos vamos moviendo de un lado a otro ignorando nuestras emociones.

Cuando estamos frente a los niños ( en edades de 2 a 5) volvemos a repetir los mismos patrones de conducta que muchas veces tenían nuestros padres u otras veces debido a traumas nos vamos al otro extremo e insertamos bajo un “enfoque de respeto a nuestro hijo” que el no tome en cuenta nuestras emociones.

Vamos a poner ejemplos.

 

Frases como

” No llores, no pasa nada”

“Ay porque no puedes ser como tu amiga, mira., ella está tranquila”

“ya sé mira, mira al perrito bobby no le gusta que llores”

” Perrito bobby no llores pues, no seas así., no está bien llorar por gusto”

A veces queremos ignorar el llanto o lo seguimos viendo como una expresión negativa.

Pero lo que le seguimos transmitiendo a nuestros pequeños es que su emoción no es válida, no debería existir, que está mal llorar, que está mal que aún sintiendo tristeza la exprese.

Ahora vienen frases como esta que se van al otro extremo.

Jaimito está corriendo, viene su amiguito y le quita el carro que Jaimito tenía en la mano, Jaimito corre detrás de su amigo, expresando cólera en su rostro(obviamente cualquiera se enojaría si alguien nos quita algo). Jaimito va corriendo y le mete un cachetadon a su amigo.

 

 

Su mamá va a intervenir y le dice: “disculpa, Jaimito estaba triste porque le quitaste el carro”, “Jaimito eso no se hace”(muchas veces ni siquiera se le dice que existen otras maneras de reaccionar), se lo lleva y Jaimito llora, patea y también le pega a su mamá.

¿Ustedes creen que ese llanto es de enojo o de tristeza?

La mamita lejos de hablarle de la emoción que está transitando su pequeño o de no decir nada para abrazarlo y contenerlo. Empieza a querer distraerlo con un perrito que está pasando, “vamos corre hijito”.

Jaimito se muestra más enojado.

Cual sería la forma correcta de llegar a Jaimito., existe una y es bajar a la altura de el y decirle. “Jaimito entiendo que estás enojado, yo también me habría enojado si alguien me hubiera quitado mi carro, la próxima vez vamos a expresar con palabras lo que sentimos”.( esto hay que decírselo de manera tranquila)

“amigo, no me quites mi carro”

porque al amigo le ha dolido lo que le has hecho, el tampoco actuó bien, no se quitan los objetos., y a mi también me ha dolido lo que me has hecho, eso no me gusta, también me enoja. (no somos malos por sentir enojo) Hay que hablarles d manera natural de lo que sentimos o en referencia a lo que sucede.

Mamá puede aprovechar ese momento para conectar realmente con su hijo y contarle alguna anécdota suya cuando está enojada. , puede utilizar un cuento como herramienta.

Todas las emociones son válidas en nuestros niños y en nosotros como adultos, lo que debemos hacer es abordarlas de la mejor manera y evitar ignorarlas para que ellos no crezcan creyendo o sintiendo culpas posteriores por sentir enojo, miedo o tristeza.

Herramientas:

  • Cuentos
  • Uso de Títeres
  • Videos
  • Dibujos, actividades gráfico plásticas

A través de estas herramientas podemos ayudar a que ellos expresen o descarguen de alguna manera todas sus emociones, sin embargo lo más importante es aprender a comunicarnos con ellos y a tener una buena comunicación en la dinámica familiar, con nuestros esposos y las personas que vivan en casa. Los niños aprenden por imitación, los vínculos los creamos dedicando tiempo de calidad, sea poco o mucho tiene que ser de calidad.

Desde nuestro lado adulto muchas veces nos cuesta llegar a ellos, para entenderlos y ayudarlos hay que tener la mirada de un niño, observar bien y darnos cuenta de porque reacciona de esa manera, para que, que nos está queriendo decir con sus acciones.

Nuestros niños nos enseñan a diario.

Por eso también nosotros como adultos debemos aprender a desaprender esos patrones e idas con las que crecimos y darle la verdadera validez que necesitan nuestras emociones.

No podemos dar algo que no tenemos.

Todas las emociones son válidas tanto la alegría, como la tristeza, el enojo y los miedos que podamos sentir.

Escribí este post con todo el amor del mundo, no para que nos sintamos culpables si es que fallamos, nadie nace aprendiendo, nacemos como padres el día en que nacen nuestros niños, así que mientras querramos aprender lo mejor para ellos seremos unos excelentes padres a pesar de haber cometido errores.

Es momento de mirar hacia adentro para poder dar hacia afuera lo mejor que ya habita en nosotros.

 

 

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